Atención a la Diversidad

Este apartado se desarrolla en el aula de 1º curso de Primaria, con un caso de TEA combinado con TDAH. En infantil con diagnóstico de retraso madurativo y un curso de retraso respecto de sus compañeros.

Las dificultades que presenta este caso son: dificultades para recordar los nombres y relacionar caras habituales, problemas de lectoescritura y problemas de atención. La forma habitual de trabajo con el caso, transcurre con la logopeda (fuera del aula) y durante mis prácticas, en mi mesa de trabajo (dentro del aula).

El apoyo que recibe trata de potenciar sus capacidades de lectoescritura, por medio de cartillas adaptadas a su nivel. Durante las sesiones de lectoescritura le recuerdo las vocales. A continuación, leemos juntos la página de ese día y apuntamos la fecha arriba para llevar un registro de lectura. Practicamos la caligrafía de las letras en un papel, con esto intento combinar ambas habilidades, y además alternar actividades para mantener una atención activa. Siempre me comunico con el caso, le explico qué vamos a hacer y cuál es la siguiente tarea, le doy tiempos de descanso y responde positivamente.

Al llegar al aula, observar durante unos días y conocer al grupo, pude comprobar que el caso no se relacionaba con todos los compañeros, presentaba dificultades para recordar los nombres, así como relacionar las caras habituales. Para mejorar esta habilidad, realicé fotografías (retratos) de todos los miembros de la clase, se plastificaron y sirven de material para trabajar los nombres de sus compañeros y sus rostros. Además le llamo por su nombre y le saludo todas las mañanas, le recuerdo mi nombre y el caso lo reproduce para retenerlo.


Los problemas de atención, se tratan con medicación y con estrategias educativas que varían según la necesidad. Para mi caso, evitaba el contacto físico, porque al principio le incomodaba. Temporalizo las actividades que realizamos y le explico qué vamos a hacer y cuánto vamos a tardar. Poco a poco aumenta la confianza entre nosotros, el caso recuerda mi nombre, lo repite al llegar al cole y saludarme y al irse a casa. Me cuenta cosas, se comunica y es capaz de empatizar. 

La motivación es fundamental para educar, pero en estos casos es imprescindible, ya que es un caso que tiene dificultades para evitar la frustración. Los refuerzos positivos y la actitud hacia sus errores son muy importantes, por lo que no los pierdo de vista durante el apoyo.

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